Cuentan que el secreto de la felicidad consiste en despojarse de lo material, si bien es cierto cuando una persona fallece no se lleva ningún bien material con el así como cuentan en esta historia sobre los deseos de un emperador:
Encontrándose al borde de la muerte, el emperador convocó a sus generales y les comunicó sus tres últimos deseos:
- Que su ataúd fuese llevado en hombros y transportado por los propios médicos de la época.
- Que los tesoros que había conquistado (plata, oro, piedras preciosas...), fueran esparcidos por el camino hasta su tumba, y...
- Que sus manos quedaran balanceándose en el aire, fuera del ataúd, y a la vista de todos.
Uno de sus generales, asombrado por tan insólitos deseos, le preguntó al emperador cuáles eran sus razones.
El emperador contestó al general:
Quiero que los más eminentes médicos carguen mi ataúd para así mostrar que ellos no tienen, ante la muerte, el poder de curar.Quiero que el suelo sea cubierto por mis tesoros para que todos puedan ver que los bienes materiales aquí conquistados, aquí permanecen.Quiero que mis manos se balanceen al viento, para que las personas puedan ver que vinimos con las manos vacías, y con las manos vacías partimos.
Tal cual la canción de Arjona "Quesos, cosas, casas...quesos para estar vivo, cosas para adornar la casa que creas tuya mientras puedas respirar", todos los bienes materiales serán de mucha utilidad mientras estés vivo, aunque queramos vivir como los monjes budistas de sólo la felicidad espiritual, lamentablemente requeriremos el dinero para pagar los gastos básicos, comida, etc. La mayoría de los venezolanos por lo general todo el dinero que percibe lo gasta y no tiene política de ahorro por razones varias, entre una de ellas el cuento contado anteriormente y la inflación devastadora que pareciera no tener límite.....

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